Para montar un videoportero, antes hay que saber qué instalación tenemos, qué cableado vamos a utilizar y si el equipo elegido es compatible.
Una buena elección nos ahorra problemas durante el montaje. Por eso, antes de coger el taladro, conviene revisar la instalación existente y consultar el esquema del fabricante.
En esta guía explicamos cómo montar un videoportero paso a paso, qué debemos comprobar antes de instalarlo y qué errores conviene evitar.
Antes de comprar el equipo, revisamos cómo está preparada la vivienda. Es uno de los pasos que más influye en la instalación.
Nos fijaremos en estos puntos:
Si tenemos un telefonillo antiguo y queremos conocer mejor el sistema instalado, podemos consultar nuestra guía de telefonillos, tipos, características y cómo actualizarlos.
Esta revisión previa evita comprar un equipo que luego obligue a modificar buena parte de la instalación.
No todos los videoporteros se instalan de la misma forma.
Los sistemas de 2 hilos son muy habituales en instalaciones residenciales y facilitan muchas reformas porque reducen el número de conductores necesarios.
Los videoporteros IP trabajan mediante red de datos y tienen otras necesidades de conexión. Los modelos con WiFi pueden añadir funciones como recibir llamadas en el móvil, pero eso no significa que todos sus elementos funcionen sin cables.
Por eso recomendamos elegir primero el sistema y estudiar después el recorrido del cableado. Hacerlo al revés suele complicar el montaje.
Antes de comenzar reunimos todo el material. Tenerlo preparado evita interrupciones durante la instalación.
Según el modelo, podemos necesitar:
También tendremos a mano el esquema de conexiones del fabricante. No conviene fiarse solo del color de los cables. Las bornas y la configuración pueden cambiar entre marcas y sistemas.
Una vez elegido el equipo y revisada la instalación, podemos empezar el montaje.
Antes de tocar conexiones o fuentes de alimentación, desconectamos el interruptor general de la vivienda.
Es un paso básico de seguridad y debe hacerse antes de manipular cualquier parte eléctrica de la instalación.
También comprobamos que tenemos identificados los cables que vamos a utilizar.
Elegimos una ubicación cómoda para llamar y con un buen campo de visión para la cámara.
En nuestro caso solemos trabajar con una altura cercana a 1,50 metros, dentro de un margen aproximado de 1,40 a 1,60 metros según la instalación, la entrada y las indicaciones del fabricante.
Marcamos los agujeros, taladramos la pared, introducimos los tacos y fijamos el soporte.
Antes de apretar todo, comprobamos que la placa está recta y que la cámara cubre bien la zona de acceso.
A continuación llevamos el cableado de la placa exterior hacia el punto donde instalaremos el monitor.
Podemos encontrarnos instalaciones de dos, cuatro o más conductores según el sistema. Por eso siempre seguimos el esquema del equipo.
Si existe cableado anterior, primero comprobamos si podemos aprovecharlo. Reutilizarlo puede ahorrar bastante trabajo, pero solo si es compatible.
Si nuestra intención es sustituir un telefonillo convencional y mantener la instalación existente, recomendamos revisar también nuestra guía sobre cómo cambiar un telefonillo antiguo paso a paso.
Elegimos un punto accesible dentro de la vivienda.
Fijamos el soporte a la pared y utilizamos un nivel para dejarlo recto. Después pasamos los cables y realizamos las conexiones.
Aquí debemos respetar las bornas indicadas en el esquema. Si encontramos cables de varios colores, no damos por hecho que cada color corresponde siempre a la misma función.
Cuando las conexiones de la placa y del monitor están terminadas, instalamos la fuente de alimentación o el transformador.
No damos corriente antes de acabar todas las uniones.
Revisamos una vez más las conexiones y comprobamos que no quedan conductores sueltos.
Con el montaje terminado, volvemos a conectar la electricidad.
Después hacemos una llamada de prueba y comprobamos cuatro puntos:
Para nosotros, esta prueba forma parte de la instalación. Que el monitor se encienda no significa que todo el sistema esté listo.
En muchos casos sí, pero debemos comprobarlo antes de comprar el videoportero.
La posibilidad de reutilizar el cableado depende del sistema anterior, del número de conductores, de su estado y del modelo nuevo.
Por eso no recomendamos elegir un videoportero solo por diseño, tamaño de pantalla o funciones. La instalación existente debe tener gran peso en la decisión.
Si los cables están en buen estado y el nuevo sistema admite esa configuración, podemos evitar rozas y trabajos extra.
Hay pequeños fallos que pueden provocar problemas de imagen, audio o apertura.
Los más habituales son:
Unos minutos de revisión antes del montaje pueden ahorrarnos bastante trabajo después.
Solemos colocarla cerca de 1,50 metros de altura. Podemos movernos dentro de un margen aproximado de 1,40 a 1,60 metros según el acceso, la cámara y las indicaciones del fabricante.
Depende del sistema. Hay videoporteros de 2 hilos y equipos con otras configuraciones. Antes de instalarlo debemos consultar siempre el esquema del fabricante.
En algunos casos sí. Primero debemos comprobar el número de hilos, su estado y la compatibilidad del nuevo equipo.
No tiene por qué. El WiFi suele utilizarse para funciones de red o conexión con el móvil. La placa, el monitor, el abrepuertas o la alimentación pueden seguir necesitando cableado.
Hacemos una llamada y revisamos imagen, sonido, comunicación en ambos sentidos y apertura de puerta. Si todo responde bien, podemos dar el montaje por terminado.
Para montar un videoportero con buenos resultados, empezamos siempre por la instalación. Revisamos qué tenemos, comprobamos el cableado y elegimos un equipo compatible.
Después seguimos este orden: cortamos la corriente, fijamos la placa exterior, pasamos los cables, instalamos el monitor, conectamos la alimentación y hacemos las pruebas.
Con este orden reducimos errores y detectaremos problemas antes de acabar el montaje. Y si partimos de una instalación antigua, revisar el sistema existente antes de comprar suele ser la mejor decisión.